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Las entrevistas de Romina Magnani
Entrevista a Carlitos Ciuffardi
“Gesell es mi mujer, mi madre, mi hija, mi vida”
La entrevista que sigue se la hice a Carlitos en 1995 y se publicó en
enero de ese año en el mensuario Ecos Costa Verde. En marzo de este año
le llevé una copia a Carlitos porque no la tenía, sacamos una foto, que
iba a servir para la actualización que quedamos en hacer de esta
entrevista. Finalmente no lo hicimos, él se fue antes. La nota que aquí
publicamos me gusta tanto que creía que no era necesario renovarla, pero
lo iba a hacer porque a él le gustaba mucho que lo entrevisten. Le hice
muchas notas para la radio de Juan Alberto Badía, casi una por año
durante los dieciséis que trabajé. Cada vez que le hacían una entrevista
en algún diario, como la de Página 12 este año, que fotocopió y la puso
en cada menú en su negocio, él me lo contaba ni bien entraba. Este
verano me dio a entender que necesitaba que lo entrevisten más, que
hablen de él que cuenten su historia. Y realmente se lo merecía. Su
historia, lo que hacía y lo que él era había y hay que recordarlo
seguido, siempre hay gente nueva que se va a alegrar de conocerlo y es
lindo que los que lo conocen lo recuerden. Así que me sentí en deuda con
él, hacía cuatro años que no trabajaba más en radio y decidí refrescar
esta entrevista para www.gesell.com.ar. Dios me dejó que lo haga sola,
porque mientras estaba de vacaciones me enteré que él se fue y que ya no
iba a ser posible ese encuentro. Ojalá disfruten de esta entrevista que
se hizo hace quince años. Para mí es deliciosa y casi no quería tocarla,
solo hice algunas actualizaciones solita con los recuerdos que tengo.
Carlos Ciuffardi era su nombre completo. Llegó a villa Gesell en el
verano de 1969 y comenzó a trabajar como empleado en El Rey del
panqueque. La Martona. El dueño del lugar le permitió desenvolverse con
todo su ímpetu y crear combinaciones de condimentos para panqueques y
hamburguesas. “Como todos preguntaban por mí me dejó ponerle La Martona
de Carlitos”.
Pasaron quince años y el dueño de ese lugar que estaba sobre el paseo
105 entre las avenidad 2 y 3, quiso irse de Gesell. “Qué alegría que
tengo nunca le toqué nada! Terminamos siendo grandes amigos. Él viene a
visitarme de vez en cuando”.
A Carlitos siempre le gustó la gastronomía. “Comencé en la cocina
haciendo de todo. A mi me gusta crear”. Él se encarga de diseñar la gran
variedad de panqueques, hamburguesas y sándwiches y jugos que ofrece.
“Es todo idea mía. A veces mis hijos me dicen: saldrá papá?, y sí sale
todo”.
Los que comen en la casa de Carlitos lo conocen, es un personaje de la
Villa. El da mucho afecto, está esperando siempre con una sonrisa y con
su mirada buena y sincera.
“Soy un ser humano que ama la vida, la naturaleza y a la gente. Cuando
los miro veo a mis hijos, a mi familia. Somos todos iguales. Yo no le
falseo a la vida”. Para el rey del panqueque los que le falsean a la
vida son “cachivaches”.
“Un triunfador”, así se define él. “Para triunfar hay que tener mucho
cariño y respetar a las personas. Yo saludo a todos los que vienen, me
entrego, les hablo y se que a ellos les gusta. Quiero a los chicos, a
los jóvenes y a los viejos”.
Carlitos trabaja hoy con todos sus hijos; Toni de 26, Beto de 19,
Carlitos de 16 y césar de 13. “Toni empezó a los 14. Mi vida era estar
con ellos, todo se fue dando naturalmente. Ellos son una gran compañía y
yo les doy un impulso. No puedo tener socios, soy un trabajador y para
que me usen prefiero que lo hagan mis hijos”.
Él no los puede ver distanciados. “Si ustedes se pelean yo me hago
cirujano o me mato. Fracasé con mis hermanos y no me gustaría que a
ustedes les pase lo mismo”, les dice.
“Quiero que estén unidos, que no sean ambiciosos, que lo que le falte a
uno se lo de el otro. Les recuerdo que no sean cachivaches”.
El nido en armonía que éste grande de la cocina cuida, llamó la atención
a Polo (Fabián Polosecki) y lo invitó a participar en su programa: El
otro lado, que el año pasado transmitió Argentina Televisora Color.
(Aunque al conductor lo intrigó más lo que ocurrió con su hermano).
_¿A usted le gusta trabajar en Villa Gesell?
_ Yo nací acá, este lugar es mi locura. Gesell es mi mujer, mi madre,
que se murió, mi hija, mi vida. La quiero, me dio todo.
_Algunos piensan que usted los saluda pero que no recuerda quiénes son,
y sin embargo se sorprenden cuando menciona sus nombres. ¿Cómo hace para
acordarse de todos?
_Me acuerdo porque tengo buena memoria y me concentro en la gente que me
visita. Cuando me demuestran lo que me quieren me da vergüenza e intento
hacer algo para irme.
_¿Cómo define a ese lugar que se llama El Amanecer de Carlitos y sus
hijos?
_Bueno lo fui creando de acuerdo a lo que es Villa Gesell. Comida
naturista para el que quiere cuidarse, y abierto todo el día porque en
verano la gente come a cualquier hora. Pero eso yo quisiera estar
atendiendo todo el tiempo, pero tengo que dormir sino no me resiste el
cuerpo.
“Carlitos duerme de 7 a 11 horas y trabaja de 12 a 6” informaba un
cartel en su comercio en el momento en el que se hizo la nota y que
seguramente estaba ahí por pedido de él. En los últimos años ya no
recuerdo que estuviera, Carlitos necesitaba mas descanso con los años.
Pero de todos modos seguía trabajando. La última vez que estuve con él
cortaba tomates, ese día hicimos las fotos que ilustran esta entrevista.
Carlitos estaba indignado con los cambios que veía en Gesell últimamente
me decía que antes a cualquier hora de la madrugada iban a comer
panqueques y hamburguesas y que ahora era todo Chuperío, así llamaba
Carlitos a los boliches donde se toma cerveza y alcohol en general. Se
indignaba con eso. Con una cara de desprecio y asco me repetía como
pidiendo ayuda para solucionar lo que pasaba: “Chuperío Romina, ahora es
todo chuuuppperíío”.
_¿Tiene muchos amigos en Gesell?
_¡Uy! Lleno de amigos. Vengo acá y me vuelvo loco. Todos me quieren,
todos me saludan. En este lugar hay gente extraordinaria como tus
viejos, como Percassi, Bonnani, Alba, García, Rossi, Lula, Toni ¡Cómo
los quiero! Y te podría nombrar a miles. Me llena de emoción el cariño
que me tienen.
_¿Por qué le pone nombres a algunos de sus platos?
_Porque la gente se entrega y porque se lo merecen. Siempre tienen algún
significado, los pongo por algo especial, como el de (Diego Armando)
Maradona, el de (Luis Alberto) Spinetta. Algunos me lo piden. Por
ejemplo (Carlos) Ruckauf vió el nombre de otro político y también quiso
estar
Carlitos tiene sesenta años y es de Piscis, pero no cree en el
horóscopo. “Sólo creo en el trabajo y en la naturaleza, que es sabia”
Sus padres eran italianos, de Génova. “Mi vieja era una tana de las que
no vienen más, como los padres de tu viejo”. Carlitos tiene una
compañera pero está lejos. “Es difícil seguir mi ritmo, soy demasiado
activo; barro, lavo, pinto y voy de acá para allá”.
_¿Hasta cuándo piensa seguir trabajando?
_Y… la verdad es que no pienso parar. Viene tanta gente que quiero a mi
negocio que por eso voy a seguir, es mi vida.
Romina Magnani
romina@gesell.com.ar
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