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CUIDANDO LA MEMORIA
El Museo y Archivo Histórico Municipal cumplió 17 años de actividad. A través de un equipo de trabajo que se ha ido perfeccionando y capacitando en forma permanente, cumple con su tarea de resguardar la memoria de la ciudad y promover el conocimiento de la singular historia de Villa Gesell. Es uno de los principales atractivos para los turistas que nos visitan. Mónica García, la guía del museo de mayor trayectoria en el cargo, llega la voz cantante en la nota. La acompaña María Odila Abad, otra de las guías. El equipo se completa con Mariela Siste. Las tres, bajo la jefatura del Licenciado Carlos Rodríguez, desarrollan la tarea del Museo, que el domingo pasado festejó con una “mateada” sus 17 años de vida. ¿Ya es tradicional festejar con una mateada? Nosotros nos hemos contagiado del espíritu informal de Carlos Gesell, por eso festejamos así, con una mateada el domingo por la tarde, con invitación libre. Vinieron una cincuenta personas, aproximadamente; un público muy heterogéneo. Por ejemplo, las señoras Violeta y Coca Haedo, que son las donantes de la cunita de casa Gesell que tenemos exhibida; el señor Héctor Curutchet, de algún modo en representación de los pioneros, y las infaltables Sonia Tommys y Ditlinde Opitz de Tommys que nos trajeron –todo un símbolo- un ramo de violetas; Lili Bubet, nos trajo una rosa hermosísima; varios turistas, entre ellos, gente de General Pirán, y una mujer que hace apenas dos meses que vive en aquí. O sea que tuvimos público muy variado. Por todo esto estamos muy contentas. ¿Cada año tienen novedades? Si, el acervo del museo no para de crecer, y de modos muy diversos. Por ejemplo, hace poco nos llamó Alejandro Viale, para contarnos que había encontrado por Internet tres catálogos de Casa Gesell del año 1936 que estaban en venta. Hablamos con Carlos Rodríguez, estuvo de acuerdo, así que Alejandro se ocupó de hacer la compra, recibir el material y traerlo. Son unos catálogos bellísimos, que no nos dejan de asombrar, porque lo que se ve en ellos son cosas modernas, que todavía se usan, y la mayoría son inventos de don Carlos. Como las cunas con rueditas, que eran toda una novedad para la época. ¿Dónde encontraron esos catálogos? En la página web de un coleccionista de libros, que los tenía en venta. Costaron 20 pesos cada uno, más el envío, en total se gastaron unos 70 pesos. Vimos que hay un panel nuevo sobre la familia Gesell… Si, otra novedad que tenemos este año es la elaboración del árbol genealógico de la familia Gesell. Mariela Siste y María Abad lo reconstruyeron, desde los bisabuelos de don Carlos hasta sus bisnietos. Fue un trabajo de investigación, con la inestimable ayuda de Sonia Tommys, y nos están faltando un par de datos para completarla. La historia de la familia Gesell es muy atractiva para los turistas, siempre preguntan e indagan sobre como son los orígenes, y las relaciones a veces complejas que hay. A la vez, es una familia con personas muy interesantes en general, y queremos completar el árbol con fotografías y otras imágenes. Tenemos, por suerte, unas cuantas fotos, porque tanto Rosemarie Gesell, como Sonia Tommys y Marta Soria han aportado mucho; la familia en general es muy generosa en tal sentido. En cuanto a los turistas, una de las preguntas más frecuentes es si hay descendientes de don Carlos en la ciudad; siempre mostramos las fotos de las hijas y les informamos que hay muchos que llevan a la sangre del fundador. En un informe, dan algunas estadísticas interesantes. Si, porque quisimos destacar, a través de un informe, el trabajo que hemos realizado en los últimos años. Hay números, que si bien parecen muy fríos, expresan mucho. Nos interesa contarle a la comunidad en qué consiste nuestro trabajo de temporada baja, porque no trabajamos solamente en temporada alta y luego todo es más liviano. No es así: nuestro trabajo es sostenido durante todo el año, por supuesto que diferente: no es lo mismo recibir, como hemos recibido, 660 visitantes en un día de temporada (fue un récord), que recibir grupos escolares, o visitantes de fin de semana. ¿Tienen un perfil del visitante de temporada baja? Hay visitantes en forma permanente, entre ellos muchos extranjeros, parejas jóvenes, y de vez en cuando contingentes, que suelen avisar cuando van a venir. Y eso se da en los días y horarios que atendemos, tanto en el Museo como en el Chalet, que este año es de miércoles a sábado de 10 a 17, el domingo de 14 a 17, y receso lunes y martes. Los extranjeros suelen ser jóvenes mochileros, que vienen con su guía de viaje y un diccionario, y nada más. Tenemos un registro de que han venido de 35 países distintos, generalmente están de recorrida por la zona, y se interesan por la historia de don Carlos y la ciudad. ¿Qué pasa con el resto de las instalaciones del Pinar? El Chalet funciona en los mismos días y horarios que el Museo, y en este momento se expone allí una muestra de fotos de Hernán Moreira, recuperadas de originales tomados por don Carlos entre 1935 y 1950; y afortunadamente permanecerán hasta fines de octubre. En cuanto a los talleres de cerámica y alfarería, están muy activos, y también están el vivero y la Asociación Apícola. El Museo de los Pioneros, se mantendrá por ahora abierto solamente en verano. Algo para destacar son los cursos de capacitación para choferes, que se realiza por 10° año consecutivo, con muy buena repercusión. Mucha gente llamó, una vez que el curso terminó, para saber si se va a continuar. Hay mucha gente interesada en capacitarse. Además de la recepción de visitantes, ¿tienen una agenda de trabajo programada, en cuanto a documentación, investigación, recolección de objetos? Si, hay trabajos en forma permanentes. Algunos especiales, como el que hicimos para el acto de la Autonomía Municipal. Siempre está la idea de participar en algún congreso de historia en Mar del Plata, y también estamos atentos a la región, participando de encuentros y seminarios que se hacen en Pinamar; incluso nos debemos una visita al nuevo museo que hay en Madariaga, que nos dijeron que es una maravilla… En cuanto a los trabajos con documentación, hay algo en marcha, pero no podemos decir nada todavía… Bueno, en síntesis, un feliz cumpleaños. Sin duda, y además, una oportunidad para recordar a toda la gente que trabajó intensamente dentro del museo, a todos los equipos de trabajo fueron importantes, porque cada uno ha dejado su huella. Y además, el trabajo de Carlos Rodríguez, que está desde el principio, porque fue el que organizó la puesta en marcha del Museo, ayudado por mucha gente.
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Primera Plana
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