El Picadero fue fundado por la familia Bernardi en 1996, pero su historia es casi tan vieja como Villa Gesell.
La construcción, donde se encuentra instalada esta casita rústica y con mucho clima, es de las primeras que se realizaron en Villa Gesell.
La foto que vemos a la izquierda data del año 1947, cuando el solar pertenecía a una familia pionera de apellido Romeo, como es posible ver, en aquel entonces la propiedad poseía otra fisonomía y estaba totalmente desprovista de árboles.
Francisco Romeo fue uno de los capataces de Don Carlos Gesell, cuidando sus caballos.
Durante de los `60 y `70 funcionó aquí la afamada Repostería Croata.
Posteriormente en el verano del ‘96 nació El Picadero, manteniendo en su inicio la casa de té, y convirtiéndolo con el tiempo, en un lugar interesante para mirar, probar y disfrutar de las delicias que discurren en la mesa, rememorando recetas ancestrales, como muchos elementos de la primitiva casita que se conservan para deleite del visitante curioso.
Las ventanas y los pisos datan de los primeros tiempos de Villa Gesell, y si supieran hablar nos contarían historias increíbles.
En El Picadero se conjugan lo viejo y lo nuevo, de una forma simple y acogedora.
Hoy, El Picadero enmarca una propuesta para la tarde o noche, trata de recrear en el huésped un momento único, disfrutando por la tarde de ¨La hora del té¨. Meriendas especiales, con repostería casera y presentada en vajilla antigua, y por la noche podemos saborear una picada de antología, con fiambres, embutidos y quesos caseros de primera calidad, acompañándola con nuestra propia cerveza artesanal.
Y para los que busquen una propuesta diferente, ofrecemos nuestra fondue de queso, o de chocolate para los más golosos.
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