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FAUNA
Bestiario
Visible e Invisible
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Las
aves constituyen la principal fauna del partido de Villa Gesell, son más
numerosas que los mamíferos, reptiles y quizás moluscos.
De los insectos aun no estudiamos nada pero dan lugar a otra publicación
entera.
Comenzar a observar las aves es introducirse en un mundo mágico.
Porque hay más o menos 200 especies de ellas por estos lares, habitando
diferentes ecosistema, como: la playa y las dunas, las lagunas y bañados
del oeste y los jardines y el bosque.
En líneas generales el momento ideal para descubrir nuestros amigos
emplumados, está comprendido por las ultimas horas del tarde y
las primeras de la mañana. También conviene saber que hay
más especies en verano, ya que tenemos pájaros migratorios,del
cual el más popular es nuestra golondrina, que empieza a aparecer
en octubre, viniendo de miles de kilómetros al norte.

Paloma Torcasa
La
paloma torcaza (Zeinada Auriculata) quizás sea el ave más
abundante en Villa Gesell, esta especie de 22 cm. y color gris plomizo,
es considerada en muchos lugares plaga por el daño que causa en
los cultivos.

Cotorra
La
Cotorra (Myopsitta monachus) también es un ave muy frecuente
y no muy querida por sus chillidos y los daños que causa. Pero
de todos modos debemos inferir que si están en la naturaleza por
algo ha de ser. Su desembarco en Villa Gesell no data de mucho tiempo
atrás, pero empiezan a multiplicarse. No hay problema alguno para
divisarlas, porque hay pocos animales que armen tanto ruido con su presencia
y su costumbre de amontonarse en sus grandes nidos conventillos, de preferencia
en los eucaliptus.

Comadreja
Tanto cotorras como palomas tienen predadores que controlan su población,
como es el caso de la tan perseguida comadreja (didelphis albiventris).
Si bien este animalito gusta de darse suculentos festines con las gallinas,
este hecho se puede controlar haciendo gallineros bien cerrados. La comadreja,
sin proponérselo, cuida los cultivos y huertas, aunque no puede
subir a los eucaliptos por que sus troncos son muy lisos. Por este motivo,
la cotorra anida en ellos, como se dijo arriba. Otro predador es el Chimango
(Milvago Chimango), a quien es frecuente ver pasarvolando con un pichón
de paloma, que nunca llegará a la adultez, en su pico. En suma,
en Villa Gesell no hay plagas.

Chimango
Es una difundida falacia una que propagan los enemigos de los árboles
respecto al álamo negro, que califican como plaga. Lo absurdo de
esta manifestación va de suyo: ¿Cómo puede ser plaga
algo que tarda años en crecer? En cambio, cuando los álamos
jóvenes, uno junto al otro, forman esos macizos de dos metros de
alto, se convierten en uno de los paisajes más fascinantes del
Bosque.
Un ave que llamaba mi atención en la infancia era la paloma picazuro
(columba picazuro). Le decíamos montera o gallinaza, por sus
34 cm de tamaño. Esta paloma alimenta a sus pichones segregando
una sustancia lechosa de su buche.
Son numerosos los gorriones (passer domesticus), animales exóticos
que según dicen trajo al país Domingo Faustino Sarmiento,
y los chingolos (zonotrichia capensis) quienes constituyen una
especie criolla si las hay. Las calandrias (mimus saturninus) tienen
muy mal carácter, suelen picotear a los perros que pasean distraídos,
pero tienen un canto magnífico y la capacidad de imitar otros pájaros
y hasta el relincho de los caballos, una vez escuché a una calandria
que imitaba el ruido del vaivén de un cartel colgado con una herrumbrosa
cadena. El zorzal Colorado (turdus rufiventris) canta casi como
Gardel. Se lo ve frecuentemente caminado en procura de lombrices, a las
cuales caza con una habilidad asombrosa. Los Caracoles Terrestres son
perseguidos a su vez por los Benteveos (pitangus sulphuratus),
característicos por su inconfundible voz, que parece estar repitiendo
bicho feo; y su color amarillo intenso en el pecho, marrón en el
dorso y simpático antifaz.

Benteveo
El
Benteveo es un pájaro con bastante de carnívoro y peleador.
Aparte de su grito más popular tiene otro que parece de batalla.
Dicen los paisanos que entonces anuncia lluvia. A veces toma un caracol
con el pico y lo arroja sobre una superficie dura para romperlo y luego
comerselo. Costumbre que también tienen algunos vecinos y turistas,
solo que sin romperlo. Colocan a varios de estos moluscos en una caja
bien cerrada con una redecilla, y los alimentan una semana con polenta.
Se preparan con una salsa, la aprensión solo resiste al primero
que se prueba, pero finalmente la fuente queda llena de caparazones vacíos.
Bueno no esta mal perseguir al caracol de tierra, empeñado en devorar
las plantas de los jardines y lejos de la extinción, para hacer
una comida exótica y deliciosa. Lo que si es una infamia es perseguir
al cabecita negra (carduelis magellanica), y a otros pájaros para
condenarlos a cadena perpetua. Será esa costumbre idiota que tiene
el hombre de pretender poseer todo. Los pájaros no son de nadie
y son de todos, si se quiere disfrutar de ellos basta con observarlos
y escuchar su canto. El secreto está en ir relacionándose
con ellos de poco y quizás algún día logremos lo
que refiere Jorge Luis Borges, haciendo referencia a Guillermo Enrique
Hudson: “...Estaba llena de pájaros la casa, él los llamaba,
tenía migas de pan en las manos, los pájaros acudían...
Y parece que Hudson también logró eso, ¿no? si, el
identificarse de tal modo con los pájaros que no lo veían
como un hombre sino como a otro pájaro...”
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Bestias
y seres del bosque más difíciles de ver
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Verderón
El
Verderón (Carduelis chloris) es un pájaro de Euroasia,
quien incursionó misteriosamente en nuestro país sin poderse
determinar como lo hizo. Los ornitologos no tenían noción
de su existencia en la argentina hasta que lo descubrieron en Villa Gesell
en el año 1979. Es muy difícil verlo, y más fácil
escucharlo, siempre y cuando se conozca su canto, lo es solo patrimonio
de los iniciados en los ritos de la ornitología. El verderón
se asemeja a un canario, tanto por su contextura física como por
su costumbre de alimentarse de semillas. Posee un color verde oliváceo
con algunas partes amarillas. Además de la complicación
que representa llevar a avistarlo, existe la posibilidad de ver uno casualmente
y confundírselo, si uno no conoce demasiado el tema, con la hembra
del cabecita negra (carduellis magellanica).

Cabecita Negra
Cuando
uno manifiesta estas posibles confusiones más de un ornitólogo
quizás se pregunte ¿Cómo pueden confundir al Verderón
con el cabecita negra? Bueno, existen distintos conocimientos y sensibilidades,
y basta que uno nunca se haya puesto a mirar los pájaros para confundir
un carpintero con una gallina.
El carpintero real (colaptes melanolaimus) no es tan difícil
de observar, pero hay que estar dispuesto a ello y prestar atención.
Uno descubre los primeros carpinteros reales cuando comienza a tener un
contacto más profundo y curioso con la naturaleza. El carpintero
tiene un copete rojo, un antifaz blanco, el dorso y alas con un plumaje
que recuerda al de una gallina bataraza y el pecho blanco con pintitas
negras. Golpea los troncos de los árboles para verificar si están
huecos, y de ser así comienzan a perforarlos para introducir su
lengua y pegajosa, y capturar gusanos y larvas. Pero no desdeñan
los hormigueros, donde encuentran un suculento manjar.
El
verderón y el carpintero, y los microbios que por diminutos no
nombramos, no son los único habitantes del Bosque difíciles
de ver. Hay otros más difíciles de encontrar aun. El Gnomo
del Bosque (cupresus gnomai) es un morador de existencia comprobada.
Los testimonios de las personas que han visto a los gnomos de la especie
cupresus gnomai coinciden en describirlos como pequeños seres de
treinta o cuarenta centímetro, que tienen una risa clara y cristalina
(palabras textuales de quienes los vieron) Están provistos de pantalones
verde oscuro, que conforman una misma prenda junto con las medias. Visten,
además, una casaca roja y un sombrero con una pluma, bastante abollado,
no muy largo, cónico con la punta redondeada. Sus caras son redondas,
sus ojos vivos y algo felínos. Las orejas tienen forma de hoja
de árbol. No tienen barba pero si largas y pobladas patillas. Habitan
en las coníferas, preferentemente en los Cipreses Lambertiana (Cupresus
Macrocarpa) y saltan de rama en rama con una agilidad aun mayor que
la de los simios. Tal vez los lugares donde pueden encontrarse son esos
suelos del bosque donde afloran desproporciona-damente las raíces
de los árboles . El combate de esas raíces con la tendencia
disgregadora de la arena crea paisajes realmente extraordinarios.
Las Hadas Enanas (nanus fatum) tendrían la misma estatura
que los gnomos sino fuera por la altura que les confieren sus sombreros
perfectamente cónicos. Pese a la dificultad que representa el verlas,
es un poco más fácil observarlas a la hora de los pájaros
en los claros del bosque. De mí sé decir que el testimonio
concreto de la visualización de un hada lo recibí de la
Sra. Vanda Micac en el año 1980. Claro que Vanda participaba posiblemente
de la naturaleza feérica. En aquéllos años logró
armar con los chicos de entre cinco y diez años una orquesta rítmica
infantil que forma parte de la historia secreta de Villa Gesell. Cada
tanto aquella orquesta amenaza con volver, para alegría de la ciudad,
pero no pasaron de amenazas. Hay que esperar que aparezca otra hada. Dicen
que las jóvenes suelen conceder deseos y buenos augurios a quienes
tienen la suerte de verlas. En cambio las hadas centenarias o varias veces
centenarias, sin llegar a ser malignas, acostumbran a jugar malas pasadas.
Tanto los gnomos como las hadas no se pueden fotografiar, debido a que
en el revelado simplemente no aparecen. Es más: resultan invisibles
para algunas personas y visibles para otras, lo que a veces genera desavenencias
matrimoniales.
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