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El Taller del Maestro Mateo
Historia
El Maestro Mateo es el gran escultor medieval del
pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, y se ha tomado su nombre
para patrocinio de un Taller de artes plásticas para la realización de
las obras iconológicas programadas, sobre todo el Apostolario o pórtico.
Su historia comienza en 1996, y ya ha producido dibujos, bocetos, maquetas
y estudios de tamaño natural que están parcialmente expuestos en el Santuario
y en el mismo Taller. Empezó a funcionar preparando el programa iconológico
para la Iglesia de Santiago Apóstol, predominando el tema del peregrinaje,
vinculado con el antiguo mito del laberinto, ligado a la vida del hombre
como camino. En julio de 1997 y en enero de 1998 se presentaron exposiciones
con más de 40 obras, bocetos de la obra definitiva. En el Taller se fueron
sucediendo diferentes artistas y aprendices lo largo de tres años, ejerciendo
el rol de ejecutor principal y permanente de los trabajos el escultor
y pintor geselino Leonardo Castellani.
Actualmente, las obras ya realizadas son: Estaciones I, IX, V y VIII del
Via Crucis, y se está trabajando en la imagen de Santiago Peregrino, de
2,30 m. de altura, que forma parte del Pórtico-Apostolario. Asimismo se
han realizado las medallas distintivas de la Cofradía de Santiago de Villa
Gesell (año 2000) y la medalla recordatoria de la entronización de la
imagen del Apóstol en el Santuario de Villa Gesell (año 1996).
Lugar del Taller
El Taller en el Bosque está ubicado en un lugar histórico, fundacional
de Villa Gesell, en donde estaba situado el primer Centro Cívico, cedido
en uso por la Municipalidad de Villa Gesell, la cual también colabora
parcialmente en la provisión de materiales, traslado y apoyo de mano de
obra y materiales para la colocación de los grupos escultóricos en su
ubicación definitiva. El lugar es muy frecuentado por el turismo. Durante
la temporada, el Museo y la Casa de don Carlos son visitados por una cantidad
de gente que oscila entre 30.000 a 40.000, según el año. Pero el paseo
por el bosque, el vivero y los diversos lugares históricos supera por
mucho ese número, y aunque no hay estadísticas en las cuales apoyarse,
se estima una cifra aproximada a las 100.000 personas.

La presencia del Taller es un elemento nuevo y activo como atracción turístico-educativa.
Se incluirá en las visitas guiadas programadas. De esta manera se piensa
promover el conocimiento de la devoción a Santiago Apóstol y consolidar
el Santuario de Villa Gesell como lugar de peregrinaje, instaurando un
lugar dedicado al estudio y la realización de Arte Sacro, con criterio
de taller, fundado en la obra de Santiago como sustento de la idea. El
estudio de las fuentes iconológicas completa la labor del Taller.
Plan iconológico del Santuario
1. los lineamientos generales En el concurso realizado por el Obispado
de Mar del Plata para el proyecto del Santuario de Santiago Apóstol de
Villa Gesell, se pedía una definición acerca de la iconografía general,
es decir, de las imágenes sagradas que se incluyan como parte del Templo,
teniendo en cuenta las recomendaciones de los estudios litúrgicos del
Concilio Vaticano II. Los puntos básicos eran: evitar todo exceso decorativo
que distrayese la atención de los actos litúrgicos y situar pocas imágenes,
concebidas a partir de un criterio cultual y significativo. Por otra parte,
el carácter turístico de la ciudad y su contenido peregrinante y festivo,
pedía una cierta arquitectura significativa, en lo cual la obra de arte
tiene gran importancia.
Se optó pues por definir un criterio que atendiese a esas dos necesidades,
disponiendo las imágenes en dos ciclos necesarios: interiormente, el Via
Crucis, y exteriormente, un Apostolario, retomando ciertos criterios de
la imaginería tradicional que se encuentra en Compostela, aunque en una
visión naturalmente adecuada a los tiempos actuales. Quedaba pendiente
la necesaria presencia de las imágenes patronales: Cristo, la Virgen María
y Santiago el Mayor, aisladas y en lugares especialmente caracterizados.
Con respecto a las devociones particulares, se creó una crypta, a la cual
se ingresa desde el exterior por la Puerta Santa que solo se abrirá los
años Jacobeos.

II. El ciclo interno: el Via Crucis
El ciclo de obras proyectado en el interior del Templo se refiere
a una devoción moderna, que rememora la Redención. Se dispuso como una
historia que puede seguirse de manera fluída, según antiguas tradiciones
medievales o las actuales tiras de historias ilustradas. La relación entre
las estaciones es estrecha, para que cada una no pierda su relación con
el conjunto. El conjunto está construido según una oscuridad creciente,
de izquierda a derecha y de abajo arriba.
El tamaño, la ubicación
relativa y la proporción de las imágenes, tienen una relación con el momento
que recuerdan. La mayoría son obras pictóricas salvo tres pasos:
El cuarto, el encuentro con la Madre es un vitral, por su carácter luminoso,
ubicado en la parte superior del muro. El duodécimo, la muerte de
Jesús, son esculturas en madera contra una entrada de luz, a través de
la cual se ven los árboles de Villa Gesell, recuerdos vivientes del árbol
de la Cruz. El número quince, que se agrega al primitivo Via Crucis
como recuerdo de esperanza, la Resurrección, ubicada como ornato del Sagrario,
con la presencia del Dios vivo, en bronce patinado, dorado. Es el tesoro
del Templo, el lugar más Santo, la habitación de Dios-hombre. El
carácter del Via Crucis es coral, es decir, siempre hay testigos involucrados
en las escenas. Tomando otro criterio de antigua tradición estos testigos
-presentes en los pasos ya realizados- pueden ser donantes o vecinos,
retratos de actuales fieles, acentuando la intemporalidad y cotidianeidad
del drama de la Salvación.
III. El ciclo externo: el Apostolario
El pórtico de la iglesia se pensó en forma independiente a la obra
de arquitectura buscando dar una mayor escala que la que permitía el programa
pedido. La escala mayor aparece por el largo que supera la fachada de
la iglesia y por una carga de imaginería simbólíca que exigirá detenerse
en su observación minuciosa.
Funcionalmente, el atrio es el lugar de la representación, el escenario
de los actos públicos, de acuerdo a la tradición medieval. Este espacio
semicircular tiene como piso, un gran laberinto recorrible. Es un símbolo
del camino hacia el lugar santo, muy habitual en las grandes catedrales
góticas, pero con una historia antiquísima. Significa la vida del hombre,
la búsqueda de un destino, y también el peregrinaje.
Allí se encuentra el Apostolario, es decir, las imágenes de Cristo
y sus discípulos, que son signo de esta iglesia en particular, pues por
su nombre y su razón de ser es ³apostólica². Por eso se ubicaron formando
un pórtico monumental. Se retoma así el modelo de Compostela (el famoso
pórtico de la Gloria del Maestro Mateo) y sirve de fondo al gran escenario
para la Fiesta. Los Apóstoles son como hitos que van indicando el
transcurrir del año, simbolizado en el año litúrgico. Los signos del Zodíaco,
los trabajos anuales, las estaciones, son temas que se han ido elaborando
a lo largo de los siglos para concluir esta profusa simbología que hace
del ciclo anual una imagen del pasaje del hombre y de sus obras en la
tierra. Si bien la idea se inspira en el Pórtico medieval de Compostela,
se ha decidido una composición moderna, con un ritmo irregular de llenos
y vacíos que le otorga una dinámica hacia el centro, donde domina
la estatua sedente de Cristo. Para que conserve un aire atemporal, que
es característica típica del arte religioso cristiano en sus más altos
exponentes, se introducirán personajes contemporáneos (como se señaló
en el Via Crucis), incluso con retratos de personas de la ciudad que aparezcan
como testigos de esas realidades históricas que se representan. Esta postura
es a su vez una manifestación de la búsqueda de unir ciudad y culto.
El conjunto es el resultado de numerosos estudios, y forma como un libro
vivo en el cual se incorporan los matices de cada imagen como una resonancia
de cada individuo en el todo, y es, de esa manera, un símbolo de la Comunión
de los Santos en la unidad cósmica.
IV. Las imágenes patronales
Cristo, la Virgen María y Santiago son imágenes que fundamentan
el patrocinio del Santuario. La imagen de Cristo está presente dos
veces en la concepción total de la iconografía, además de ser el protagonista
del Via Crucis y el centro del Apostolario. La primera, y fundamental
para el culto, es la imagen detrás del Altar. La tradición espera allí
una cruz. Se pensó en dar al Cristo con sus brazos extendidos una expresión
de resurgimiento, de manera que la imagen habitual, sufriente o de muerte,
deje paso a una imagen con un movimiento de elevación, eliminando el madero
de la Cruz y sosteniendo este cuerpo con la misma arquitectura, de tal
forma que aparezca con la liviandad de una elevación. Esta escultura se
pensó en hierro batido, a fin de aligerarla sin que pierda su contundencia
volumétrica. La altura de esta imagen será de 2,50 m., y estará elevada
sobre el piso otro tanto. Se fijará a través de los dos brazos a las paredes
que circundan el vacío central, recibiendo toda la luz del gran lucernario
sobre el presbiterio. La otra imagen, que une la figura de Cristo
al recuerdo de la via de peregrinación a Compostela, es el Cruceiro, como
se denomina a los hitos de piedra que señalan en Galicia los cruces de
caminos. La ubicación del Cruceiro está prevista en el exterior, al comienzo
del laberinto, y señala el inicio de la última etapa de peregrinaje, el
último tramo antes del Templo. La presencia de la Virgen, de piedra,
se presenta con su advocación que la une al Apóstol: la Virgen del Pilar.
Se pensó en ubicarla en un lugar recoleto, cuidando la pared posterior
del Santuario, reinando sobre las futuras construcciones anexas que formarán
un claustro de vida comunitaria. El Apóstol tiene destinado dos
lugares -además de aparecer en forma predominante en el Apostolario, a
la diestra de Cristo-, y ambos tienen una connotación importante respecto
a Compostela. El primero es la estatua del abrazo, inspirada en la Imagen
románica que abraza el peregrino al llegar. Estará ubicada de modo que
el rito profano del abrazo no interfiera la atención del culto que se
oficie en el interior, sin dejar de estar dentro del recinto. Como su
modelo, debe ser en piedra, y será una interpretación que recupere el
carácter hierático del original.
La segunda imagen aislada, la talla procesional llegada de Compostela,
ocupará un lugar vecino al altar, al costado de Cristo, de acuerdo al
dicho evangélico.
V. La Puerta Santa La Puerta Santa, que se abrirá solamente
los años jacobeos, da paso a la Crypta desde el exterior, y se podrá seguir
la leyenda historiada de Santiago. En su batiente derecha, se expondrán
los pasos fundamentales de su vida, y en la izquierda, los acontecimiento
milagrosos posteriores a su muerte, hasta su consagración peregrinante
en Compostela. Será realizada en bronce.
La Leyenda de Santiago comprende doce pasos:
I Vocación (Alto relieve)
II Transfiguración (Alto relieve)
III Resurrección de la niña (Bajo relieve)
IV Huerto de los Olivos (Alto relieve)
V Hermógenes el mago (Bajo relieve)
VI La Virgen del Pilar (Bajo relieve)
VII Martirio del Santo (Alto relieve)
VIII Traslación del Cuerpo (Bajo relieve)
IX La Reina Loba (Bajo relieve)
X Santiago Matamoros (Alto relieve)
XI La Peregrinación a Compostela (Bajo relieve)
XII El Centro del Mundo (Alto relieve)
En
el parteluz de la puerta, imagen de Santiago sedente.
Organización del Taller
En el Taller se fueron sucediendo diferentes artistas y aprendices lo
largo de tres años, ejerciendo el rol de ejecutor principal y permanente
de los trabajos el escultor y pintor geselino Leonardo Castellani, autor
de varios monumentos en la Ciudad, cuyo curriculum acompaña este informe.
Siendo discípulo del gran escultor Antonio Pujia, se han iniciado conversaciones
con este Maestro para tenerlo como asesor artístico en la vasta tarea,
cuyo tiempo de ejecución se considera a lo largo de tres años, dado el
carácter monumental de muchas de las obras.
De los tres trabajos encarados, el ciclo interno del Via Crucis y las
estatuas exentas (Santiago, Virgen del Pilar, Cristo resurrecto, Cruceiro),
al ser obras que pueden considerarse en forma aislada, tienen sus precios
fijados, y se encuentran a continuación.
El Apostolario, en cambio, íntimamente ligado a la arquitectura, requiere
un trabajo de taller estimado de dos años, lo cual supone un costo mensual
aproximado de $ 3.700. El funcionamiento del Taller permite una producción
paralela (medallas periódicas que produzcan una serie numismática, bocetos,
estudios), que estará dirigida a su sostenimiento.
Por último, tendrá una labor fundamental en el asesoramiento y realización
de estandartes y símbolos de cada cofradía como de las partes visuales
(escenografía, vestuario, utilería) de la Opera de Santiago. Ambos trabajos
están siendo encarados en la actualidad. El resumen de montos necesarios
para el mantenimiento del taller y la realización de las obras es como
sigue:
Via Crucis (faltante) 19.570 (5.2.a; 5.2.b; 6.1; 6.2; 6.3)
Estatuas patronales 38.400 (7.1; 7.2; 7.3;7.4; 9.4)
Puerta Jacobea 16.300 (3.1.c. estructura puerta: 6.700)
Apostolario 88.800 (10,4)
Iconología torre 15.300 (11.9)
TOTAL 178.370
El monto total señalado debe considerarse en una perspectiva de tres años
ininterrumpidos de trabajo de taller artístico pedagógico.
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